Volver a Filosofía
NeurodivergenciaHerramientasBienestar

Mi Manual de Supervivencia

4 min de lectura
Mi Manual de Supervivencia

¿Te sentís abrumada por un mundo que a veces parece sonar demasiado fuerte? A raíz de una charla íntima con una amiga, puse en palabras las herramientas que uso para sobrevivir.

A veces, la revelación más grande no llega en un momento de soledad o meditación, sino en la voz de una amiga que te necesita. Hace unos días, en una de esas conversaciones que nacen desde la confianza más profunda, una amiga me compartía su sensación de estar abrumada, de no encontrar la salida a un torbellino de pensamientos y emociones.

Mientras la escuchaba y compartía con ella mis propias herramientas, hice un "clic". Me di cuenta de que esta "caja de herramientas" no nació por casualidad. La fui construyendo conscientemente, pieza por pieza, a partir del momento en que pude ponerle nombre a lo que me pasaba.

Fue gracias a entender que no estaba loca ni rota, sino que mi sistema nervioso estaba abrumado. Ese conocimiento fue la llave. Me permitió dejar de luchar contra mí misma y empezar a trabajar a mi favor.

El secreto, para mí, fue comprender que estos estados de saturación son temporales. Y que la forma de atravesarlos no es con más autoexigencia, sino con acciones pequeñas pero gentiles que nos saquen de la cabeza y nos pongan de nuevo en el cuerpo, para devolverle a nuestro sistema su estado natural de calma.

Mi Caja de Herramientas para la Abrumación

Aquí les comparto las estrategias que, con el tiempo, se han convertido en mis aliadas para navegar los días en que el mundo parece sonar demasiado fuerte.

1. La Brújula Biológica: "No Estás Rota, Estás Saturada"

Durante años me culpé. Me preguntaba por qué mi energía era tan inconstante. ¿Por qué, si todo el mundo me veía como alguien con un "cerebrito" y una energía arrolladora, había semanas en las que no me podía levantar de la cama?

La respuesta que encontré lo cambió todo: no es un fallo moral ni de carácter. Es biología. Nuestro sistema nervioso, especialmente en mentes neurodivergentes, se satura. Se abruma con estímulos. Entender que el problema no soy "yo", sino un sistema nervioso que está en alerta máxima, me quitó un peso de culpa inmenso.

2. El Mantra de la Impermanencia: "Esto También Pasará"

Cuando estoy en medio de esos días grises (o negros), cuando la cabeza no para y los pensamientos son horribles, recuerdo una y otra vez mi mantra personal: "Esto va a pasar".

Suena simple, pero es un ancla a la realidad. Me recuerdo a mí misma que es una tormenta, intensa y aterradora, pero una tormenta al fin. No es un estado permanente.

3. El Santuario Personal: El Permiso para Desconectar

He aprendido a honrar mi necesidad de recarga. A veces, eso significa pasar un fin de semana entero en la cama. Al principio, la culpa era mi compañera. Ahora lo entiendo y lo comunico de otra forma. Es mi "modo avión" consciente.

4. La Alquimia Física: Liberar la Energía Atrapada

Cuando el sistema nervioso está saturado, la energía se queda atrapada en el cuerpo. Descubrí que necesito moverla para liberarla. A veces es salir a caminar sin rumbo fijo. Otras, simplemente agarro la guitarra y me pongo a cantar.

5. Los Reguladores Secretos: El Poder de los "Stim Toys"

Este es mi gran "hack" para sobrevivir a un día con múltiples reuniones. Entro a mis reuniones con algún jueguito en la mano, algo que puedo apretar, girar o mover discretamente. Eso hace que mi sistema nervioso descargue la ansiedad de la interacción mientras hablo.

6. Las Murallas Sensoriales: Gestionar el Ruido Exterior

Identifiqué que el ruido es uno de mis mayores disparadores. Mis auriculares con cancelación de sonido se convirtieron en una herramienta de supervivencia. No es un acto antisocial, es crear una muralla protectora que me permite conservar mi energía.

7. La Pausa Valiente: El Arte de Poner Límites

La valentía no es reaccionar, es saber cuándo parar. En conversaciones difíciles o cuando me siento herida, estoy aprendiendo a no responder desde la "niña herida". Mi estrategia es pedir una pausa. Un simple "perdón, necesito dos minutos" me cambia todo.

8. El Espejo Adecuado: Buscar Ayuda que Valide

Un punto de inflexión en mi camino fue entender que a veces necesitaba un acompañamiento afirmativo. Necesitaba a alguien que no buscara lo que estaba "roto", sino que me diera un nuevo lenguaje para entenderme.

Quiero cerrar este artículo con un profundo agradecimiento a mi amiga. Su vulnerabilidad fue el espejo que me permitió ver mi propia fortaleza y sistematizar estas herramientas.

Ahora te toca a vos. ¿Cuál es esa herramienta, por pequeña que sea, que forma parte de tu propio manual de supervivencia?

Lucía Hernández Lettier

Escrito por

Lucía Hernández Lettier

CEO de Metódica. Secretaria de Organización en FIJE. Autista diagnosticada a los 35, construyendo sistemas desde los 15.